miércoles, 19 de marzo de 2014

Cortisol: Le odias pero... ¿con razón?

El cortisol es una hormona esteroidea catabólica que actúa como un factor de transcripción que afecta al balance del tejido muscular, incrementando la proteólisis y reduciendo la síntesis proteica. Hace 20 años la mayoría de revistas culturistas recomendaban no entrenar más de 60’ precisamente para evitar un incremento de esta hormona. Pero quiero exponer algunas ideas…:

·         Existe evidencia científica en la que se han documentado protocolos mucho más breves de 60’ con incrementos intensos en cortisol.
·         Mientras el Cortisol se incrementa en respuesta a un ejercicio de alta intensidad, también lo hace la Testosterona, el IGF-1 y la Hormona de Crecimiento.
·         El Cortisol no se encuentra en concentraciones nulas durante el entrenamiento y pasados los 60’ crea un pico, es más, el Cortisol está más relacionado con el estrés creado por la intensidad del entrenamiento que con la duración de la sesión. Es simple, el Cortisol se eleva más con 25 Sentadillas en una sóla serie que con una hora haciendo flexión de codo (Curl de Bíceps)
·         El Cortisol es una hormona especial, no es como la Insulina que  provoca cambios inmediatamente en las señales para variar las respuestas. Esta hormona trabaja a nivel ADN como un factor de transcripción, es decir, incrementa o reduce la tasa de transcripción a ARNm. La traducción de ARNm a sus correspondientes proteínas está regulada mucho más allá de la mano del Cortisol.
El Cortisol requiere de una acción muchísimo más prolongada en el tiempo para ejercer influencia, si lo comparamos con otras hormonas. Es por ello por lo que he pensado durante mucho tiempo que estos incrementos en Cortisol no tenían demasiada importancia y no eran en absoluto el fin del mundo. El problema reside en mantener elevada esta hormona día tras día durante mucho tiempo debido al estrés, lo que sí redundaría en catabolismo muscular.
Después de evaluar muchos estudios se ha percibido una tendencia, los protocolos que conseguían mayores ganancias en cuanto a crecimiento muscular se refiere, también eran los que más incremento de Cortisol obtenían. Curioso, ¿Verdad?

El Dr. Stuart Phillips, investigador de un altísimo prestigio, examinó a un grupo de atletas y correlacionó los incrementos de masa muscular (magra) y de Fuerza a hormonas como Testosterona, IGF-1, Hormona de Crecimiento y Cortisol.  Lo que su laboratorio descubrió es que los incrementos en masa muscular e hipertrofia de las fibras tipo II estaban fuertemente relacionadas con el Cortisol. El crecimiento muscular se asoció al Cortisol, no a la Testosterona, ni a la Hormona de Crecimiento ni al IGF-1.
El Cortisol no es anabólico, no nos confundamos, el estudio del Dr. Phillips fue correlativo, lo que su estudio demostró es que el tipo de entrenamiento que producía una mayor secreción de Cortisol, conseguía el mayor estrés y por tanto la mayor hipertrofia. Su equipo sugiere que el Cortisol es secretado para favorecer la movilización de combustibles energéticos, que puede incrementar la gluconeogénesis y la movilización de ácidos grasos.


Texto cedido por el Dr. Layne Norton, Ph.D.

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